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martes, 9 de abril de 2013

Celta de Vigo: En coma inducido


Días convulsos en casa Celta. Tras superar un cambio de entrenador, el equipo no mejora su juego y tampoco sus resultados, y la sensación que transmite el equipo, es de ir a la deriva sin un patrón que reconduzca su marcha. Abel no está siendo la solución, puesto que es el mismo entrenador el que ha metido al equipo en coma inducido.
A
"De momento el Celta no está muerto, pero sí en coma inducido, y solo el entrenador y la voluntad de los jugadores, puede hacer que los celtiñas salgan de esta situación, pero para ello, el entrenador deberá hacer algo que muy pocas veces hacen, reconocer su error".
trás queda ya la etapa de Paco Herrera, uno de los máximos artífices del retorno del equipo a la Liga Bbva, que siguió apostando por el mismo fútbol que practicaba en la Liga Adelante, pero los resultados no acompañaron en primera, sobre todo en la segunda vuelta del campeonato, hecho que le condujo a la destitución.

Caballero dentro y fuera del campo, educado, querido por buena parte de la afición, aunque discutido por sus tácticas defensivas, a veces, exageradas. Pero su perdición no viene por utilizar un sistema táctico que en ciertos momentos le funcionó, sino por no saber cuando dar un volantazo para reconducir la situación, y por supuesto, porque llega un momento en el que el ciclo de un entrenador se termina, y eso sucede cuando el jugador no responde de la misma forma ante las órdenes del míster, no siempre de forma voluntaria, sino también inconsciente, falto de motivación, por un desgaste que se produce en el fútbol cuando un entrenador lleva tiempo en un mismo banquillo, lo que produce a veces cierta desgana en la plantilla que demanda algo nuevo (Ejemplos? El Barcelona de Rijkaard). Claro, la gente se preguntará como puede ser eso posible si Ferguson lleva décadas en el United. En primer lugar, cada equipo es un mundo, y como algo definitivo, hay que diferenciar Inglaterra de España en ese sentido, el fútbol y la gestión de los clubes funcionan de forma muy diferente a lo que nosotros entendemos en nuestro país.

Dicho esto, la destitución de un entrenador no siempre llega de forma merecida, es decir, no siempre se produce por deméritos del mismo, sino más bien por otros factores que se pueden escapar a la capacidad táctica de un entrenador, y que como ya hemos citado, afectan al juego de un equipo. El ejemplo está en el último partido que el Celta jugó bajo las órdenes de Herrera, en Getafe, donde se pudo ver a un equipo alicaído, desorientado y sin ganas de correr. Ese es el aviso que indica que, o cambias, o te derrumbas con todo el equipo. Y el Celta quiso cambiar.
Ahora bien, hay cosas que se escapan a los aficionados. Me explico, tras un cambio de entrenador puedes llegar a varias conclusiones: Que no se debería destituír al entrenador, que el cambio fue bueno por una serie de mejoras y resultados positivos...y la opción que muchos no captan: Que la destitución sea acertada, pero falle el sustituto. 
Y digo esto, porque tras varios partidos donde Abel Resino no ha mejorado en absoluto las prestaciones de Herrera, cierto sector, haciendo uso de un ventajismo inadecuado, señala ahora que destituír a Herrera fue un error. Más bien se trata de un error a la hora de contratar al nuevo entrenador, y esto viene por varios motivos:

Cuando Abel Resino fichó por el Celta, podíamos creer que se dedicaría a corregir ciertas cosas, traer algo de psicología y motivación al equipo, pero nunca que iba a tratar de cambiar al 100% un equipo que lleva 3 años jugando igual, con los mismos automatismos, y menos que se atreviese a hacerlo cuando quedan pocas jornadas para terminar la temporada, y que todo cambio necesita un período de adaptación que el Celta no le puede conceder.

En primera instancia, querer adelantar algo la defensa, juntar líneas y presionar arriba, parecía un buen plan...en la teoría, porque en la práctica es un desastre por diferentes motivos:

- Una cosa es tener la defensa adelantada, y otra ponerla casi en mediocampo. La velocidad de los centrales es lenta, eso pasa en casi todos los equipos, puede haber centrales más o menos rápidos, pero por lo general, casi todos son lentos, por eso casi nadie juega con la defensa tan adelantada. Lo que está haciendo Abel aquí, es lo contrario a un entrenador coherente, pues está borrando de un zarpazo todas las virtudes de la defensa, y evidenciando sus defectos, cuando debería ser al revés. Para jugar así, hay que hacer bien el fuera de juego, y jugadores como Roberto Lago o Cabral, no están preparados para eso, como demuestran en cada partido. Ni la defensa debajo de la portería, ni en mediocampo, debería darse por sentado, que hay un término medio, y que la altura de la defensa se puede ajustar lo máximo posible.

- Jugar con las líneas juntas, no está mal, intentas robar el balón lo antes posible y no permites jugar al rival con tanta claridad, pero en este equipo, eso no funciona. La plantilla del Celta no está diseñada para morder. Nadie tiene una capacidad extrema en los robos de balón.

- La presión arriba, que en la práctica se hace 15 minutos, después desaparece la presión, no hay solidaridad colectiva, y por lo tanto, disminuyen aún más los posibilidades de robar un balón en campo rival.

- A la hora de defender, los laterales cierran el medio, los dos, y siempre quedan los extremos solos. Así ha venido la masacre de Navas en Sevilla, el gol de Tello para el Barcelona en Balaídos...las bandas son dos autopistas. Hay que estar más atentos.

- La baja forma de ciertos futbolistas como Cabral. A día de hoy, cualquier central del B está en mejor forma que él. Pasotismo impresionante. A principio de liga, parecía que podría ser un futbolista importante para el equipo, pero el paso del tiempo y de las jornadas, han dejado al descubierto su poca ambición y fragilidad mental. Que un jugador sea lento, no lo puede remediar nadie, lo que no se puede permitir es la falta de concentración, de ganas y de voluntad. Los centrales no tienen la culpa de que los delanteros le ganen en velocidad, ni de que su entrenador los incite al suicidio táctico, pero hay cosas que no se pueden aceptar, como las que he descrito. Demidov le gana en todas las facetas. En la pasada jornada, frente al Rayo Vallecano, hubo dos grandes ejemplos: En una de las jugadas, se marcha Leo Baptistao, Cabral no hace ni el amago de perseguir al futbolista, Demidov, siendo más lento que Leo, lo persigue, se tira al suelo, y fuerza el fallo del delantero. En la segunda mitad, el mismo ejemplo, pero esta vez con Jonathan Vila de protagonista. Nuevamente Cabral pasa de correr, y es Vila quien consigue llegar y cortar. No entro a valorar la calidad de los centrales, hablo de la actitud.
¿Que quiero decir con esto? La voluntad no te hace ganar partidos, pero ayuda a no perderlos.

- El fútbol directo que pretende Abel, podría tener aspectos positivos, si los futbolistas tuviesen  mucha movilidad, hubiera gente rápida arriba (solo Iago Aspas tiene cierta velocidad), y evidentemente, si la plantilla fuese de mayor estatura media. Por lo tanto, esto es otro error más en el esquema de Abel, y que incomprensiblemente, no parece querer remediar.

- Desde su llegada, el doble pivote no existe, el fútbol no pasa por las botas de Oubiña o Álex López, simplemente se ignoran en la creación, por lo tanto, no generan balones a los extremos, a la zona de mediapunta, y al no conectar con ellos, los puntas tampoco reciben balones clave. Resino ha decidido que estos dos futbolistas pasan a ser importantes en el momento de la contención, algo para lo que este doble pivote no está preparado. Este cambio táctico ha desorientado a los futbolistas, que probablemente estén en su peor forma desde que se inició la campaña. En el caso de Álex es mucho más grave, ya que es un jugador del que se esperaba mucho en primera, y su temporada está siendo muy decepcionante, incluso con Paco al frente.

Digamos, que estos son los puntos en los que creo que Abel se está equivocando, y es precisamente lo que él mismo ha variado. Con este sistema de juego, Resino está sometiendo al equipo a un suicidio que se puede dar desde el minuto 1 de cada partido. De momento el Celta no está muerto, pero sí en coma inducido, y solo el entrenador y la voluntad de los jugadores, puede hacer que los celtiñas salgan de esta situación, pero para ello, el entrenador deberá hacer algo que muy pocas veces hacen, reconocer su error, dar su brazo a torcer, y entender que la filosofía que trae consigo, no se puede aplicar cuando un equipo está en un pozo sin fondo, y menos cuando quedan pocas jornadas para el final del campeonato.

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